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Mujer on constant sorrow

Pongamos que hablo...

Pongamos que hablo...

La ciudad me recibió con un cielo limpio y azul, y con el frío seco que sólo hace los días claros. Vagué por las calles sin destino cierto. Pensaba en ti y me dejé llevar por la ruta que marcaba la brújula de mis recuerdos. Te encontré por muchas esquinas y pude sentir claramente el tiempo transcurrido entre dos puntos dados de mi vida. De nuestras vidas. No siempre mide la línea recta la distancia más corta entre dos puntos (ya lo demuestran la memoria y sus dardos certeros, que recorren caminos tortuosos en tiempo récord).

Una misma ciudad y dos momentos que se grapan instantáneamente en la memoria.

Así funciona.

18 comentarios

Sorrow -

Ups, el arma del crimen se me ha quedado en el tintero y no puede ser: cuerdas de guitarra, quería decir ;)

Sorrow -

Pues sí FERFO, muchas veces ocurren las dos. Yo me declaro fan de esa mezcla de sentimientos (soy un poco masoca, jeje).
Un beso.

ROTTEN, hiciste bien en degollar a esa usurpadora y espero que lo hiceras con unas buenas de guitarra, que a esas les tienes bien cogido el punto.
Es curioso esto de las asociaciones; cómo a veces podemos asociar incluso personas con ciudades en las que nunca han estado. Me pasaba contigo y Nueva York: te encontraba en cada esquina.
Tenemos que hacernos ese viajito ¡YA!
Un beso.

rotten mayer -

En nuestro recuerdo hay ciudades desterradas y ciudades que son hijas predilectas.Ciudades en las que vivimos y otras que viven en nosotros.Estas dos últimas pueden ser una sóla y la misma y sin embargo no siempre es cosa recomendable igual que ciertos buenos recuerdos es mejor evocarlos que revivirlos.
Hay lugares (no sólo ciudades )que son tuyos porque estuviste en ellos.Les he puesto tu nombre...y son tuyos.Lugares y lugares de lugares....esquinas concretas de cafeterías concretas y tambien una ciudad en concreto de Europa Oriental. Hay un olor en el que sólo reparo a veces que es tuyo y nadie más puede desprenderlo sin pedirme permiso antes. El otro día vi a una tipa , qué poca verguenza , se reía escandalosamente , como las malas,inclinando la cabeza hacia atrás...exactamente igual que tú.Y,claro, tuve que cortarle la risa de cuajo.
Tu risa de mala y tu olor son tambien lugares que visito cuando visito cualquier lugar.

ferfo -

Cuando la memoria pone un farolito en las esquinas, suelen pasar dos cosas: o cae una lágrima o se abre una sonrisa. Aunque… tal vez se den las dos.

Besotes

Sorrow -

Exacto MM: ansia de reencuentro, que implica, claro está, algo de tristeza de pérdida. Miedo no hay, al menos ne esta versión del relato.
Un beso.

Es una ciudad muy especial ¿verdad, CHURRA? Independientemente de mis evocaiones es una ciudad que me encanta y merece la pena escaparse a ella de vez en cuando.
Besos

churra -

Me encanta ir a Madrid y volver a recorrer aquellos sitios. Hago alguna escapada.
De Madrid al cielo.
Besos

M.M -

Esos pasos andados con miedo, ansiedad de encuentro, tristeza de pérdida.

Sorrow -

Efectivamente fue agradable, JULIO. Que mire con ternura y cierta añoranza algunos momentos felices del pasado no significa necesariamente que esté trite o lo esté pasando mal. Es mi naturaleza, que me tira por las melancolías... ¡Qué le voy a hacer!
Un beso.

Son las feromonas, REBABA, es decir, unas hormonas que están ahí ni más ni menos que para que te excites. Pero no te engañes: son inodoras, por eso te parece un "olor universal", porque da igual el perfume que use la dama en cuestión.
Y sí, algo de feromonas hay en mi relato :)
Un beso.

Pues sí, MANDARINA, pero Madrid es mucha Madrid. No sé, es una ciudad a la que me encanta volver.
Besos.

mandarina azul -

Da igual en qué ciudad hubiera pasado... al reencontrarte con ella tus emociones hubieran sido las mismas. (Creo yo, no sé... :)

Un beso.

REBABA -

Esto me recuerda el "olor universal", y me explico. Hay cierto olor corporal (que evidentemente no sé describir) y que (evidentemente) me recuerda a una mujer. Cada cierto tiempo se cruza conmigo por la calle pero en el cuerpo de otra mujer desconocida: el mismo, idéntico, reconfortante. ¿Será un olor de amante universal que me persigue? . No lo tengo claro.

PD:Por cierto Ybris, he oido decir que en la ciudad de Podgorica se puede percibir algo parecido a lo que sintió la Sra. Sorrow en Madrid. Y tiene la ventaja de ser bastante más inhóspita. Eso dicen.

Julio -

¡Que tonto! El anónimo soy yo

Anónimo -

Pienso que te resulto un paseo muy agradable con ese cielo tan azul; la compañia de esos recuerdos...

Un beso

Sorrow -

Claro que pasa en todas las ciudades, YBRIS. Lo que que ocurre es que cada uno tenemos nuestro particular mapa de recuerdos, nuestra geografía de la memoria. La mía se pierde por muchos rincones, pero Madrid es siempre un lugar acogedor, aunque sangre al doblar algunas de sus esquinas.
¿Saben los besos madrileños a caramelos de la Violeta? ¡Me encantan!

Si es que, ADULTER, ando todo el día enre Pinto y Valdemoro y no me acabo de aclarar :) Otra vez será...
Besos indecisos.

Estoy contigo, MIA: el deseo es campeón del mundo en todas las distancias. Y ese cielo... yo no sé qué tiene pero a mí me hipnotiza ese azul sin concesiones...
Besos.

Ternura siempre, FERNANDO. Procuro no recrearme en los recuerdos puramente dolorosos, aunque esos a veces me asalten a traición.

P.D.:Pues va a ser que me voy a tener que poner manos a la obra con la manta, jeje ;) Un beso.

Gracias por la canción, ITOITZ. Cuando Sabina llega al final me parece siempre que me lo está cantando a mí:

"Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid"

Un abrazo.

itoitz -

Un rincón del mundo al que me unen muchos momentos y anhelos; gratos recuerdos ensamblan mi memoria a Madrid...
Un abrazo.




Y para arropar el titulo de tu post, cuelgo la canción de sabina por si alguien no la recuerda:

Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.
Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.
Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.
Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.
El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.
Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid.

Fernando -

De añoranzas y nostalgias siguen tus huellas el largo sendero donde tú no eras tu sola...si acaso una esperanza, el último coletazo de un sueño...volver y recordar sin dolor, eso también tiene su trocito de ternura...besos con manta.

miamoore -

La distancia más corta, la del deseo.
¿Qué tendrá ese cielo de Madrid?
besos.

Adúlter -

Anda qué...haber venido a Pinto y no haber llamado para saludar...:)

Ybris -

Madrid es una ciudad inhóspita cuando se arrastran añoranzas que nos grapan a recuerdos sin líneas rectas de comunicación entre ambos.
Seguramente pasa en todas las ciudades.
Pero a veces es útil el regreso para saber que hemos vivido y que aún seguimos haciéndolo.

Besos madrileños.