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Mujer on constant sorrow

Volando voy...volando vengo....

Volando voy...volando vengo....

Ya, ya sé que llevo una eternidad sin escribir y ello me ha valido la reprimenda de muchos de vosotros de palabra o por medio de mensajes en el blog. Pero es que últimamente la mujer on constant sorrow ha estado más en sorrow que de costumbre, y con ello no sólo me refiero al alma, que a veces también, sino que he estado de arriba a abajo sin parar mucho en casa que digamos. De Munich a Córdoba, de Córdoba a Málaga y de vuelta a Munich; de Munich al Tirol, Trentino y el Véneto; después, de Munich a París, y finalmente, de Munich a los Pirineos en sentido amplio, porque me los he recorrido enteros. En fin, que el poco tiempo que he pasado en casa en estos casi 2 meses apenas he encendido el ordenador. Pero el otro día al ver los mensajes que tenía acumulados, me di cuenta de lo que me gusta esto de escribir en el blog. Así que estoy de vuelta. Prometo intentar no irme más por tanto tiempo.

Un abrazo a todos.

Ojos claros, serenos...

Ojos claros, serenos...

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

Gutierre de Cetina, poeta andaluz del siglo XVI

El post de hoy iba a ser, por petición popular, una foto mía en plan Daryl Hannah en Kill Bill. Pero he pensado que la imaginación es mucho más bonita que la obviedad, así que os regalo este madrigal (uno de mis poemas favoritos de todos los tiempos) y una foto de mi parche. Que la imaginación haga el resto :)

Ver o no ser II

Ver o no ser II

Me voy a la cama porque ya estoy harta de ver en dos dimensiones. Como resultado de una leve abrasión ocular (arañazo en el ojo, para que nos entendamos), producida probablemente mientras me quiataba una lentilla, ahora llevo un parche en mi ojo derecho.

Y a una, que ha visto muchas películas, al oir hablar de parche le vienen a la mente imágenes como la Princesa de Éboli o una atractiva piratesa. Pero, no nos engañemos, esto es un puto coñazo.

Buenas noches.

Ver o no ser

Ver o no ser

"El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve"

(Antonio Machado)

Mi ojo derecho está enfermo y ve mal: me pica, me duele, me lagrimea y tengo esa desagradable sensación de tener permanentemente arenilla o polvo dentro. A falta de un diagnóstico más cualificado, creo que tengo conjuntivitis. ¡Malditas lentillas!

Post dedicado a todos los que, de una forma u otra, sufren por la vista. Mira que jode ¿eh?

Spleen

Spleen

Llueve...

              Caen las gotas distraídas 

                               de una nube de domingo. 

Y nada importa

             más que el cristal de mi ventana

                               y el sonido rítmico del agua.

¡Qué dulce apatía!

¡Llueve!

¡Y nada importa!                                                                           

                                                                     

 

Mar Antiguo

Mar Antiguo

Dejé la estepa
cansado y aturdido;
pasto de la ansiedad.
No hay otros mundos
pero sí hay otros ojos,
aguas tranquilas
en las que fondear.

Mar antiguo, madre salvaje,
de abrigo incierto
que acuna el olivar.
Muge mi alma confusa y triste;
ojos azules en los que naufragar.

Te he echado tanto de menos
patria pequeña y fugaz;
que al llegar cruel del norte el huracán
no se apague en tu puerto el hogar.

Mar antiguo, madre salvaje,
en tus orillas de rodillas rezaré.
Tierra absurda que me hizo absurdo,
nostalgia de un futuro azul en el que anclar.

Triste y cansado,
con los viejos amigos
el vino y el cantar;
mientras quede un olivo en el olivar
y una vela latina en el mar.

Viejos dioses
olvidados
mantenednos
libres de todo mal.

Mar antiguo,
dios salvaje
de la encina
y del gris olivar.

Mar Antiguo (El Último de la Fila)

Finales de marzo. Ya no nieva, pero todavía hay montículos de nieve en las esquinas que nos recuerdan, amenazadores, que el invierno ha sido duro y que aún no ha terminado. Es temprano y voy hacia el metro bajo un cielo enfermizo. Hace frío. Me subo  el cuello del abrigo e incrusto las manos en los bolsillos. El calendario dice que es primavera y ese pensamiento dibuja en mi alma una irónica sonrisa. Una triste sonrisa. De pronto suenan en mi interior las notas de "Mar Antiguo" y un suspiro deja salir de mi boca un halo de vaho. En pocos días yo también dejaré la estepa y pondré rumbo al Mediterráneo...

Por cierto, la foto, para aquellos que se lo pregunten, no es una playa del Caribe. Es un atardecer de esta época del año en la playa que hay delante de mi casa :)

 

El hombre biónico

El hombre biónico

Mi hermano Héctor está de estreno: desde el miércoles tiene una cadera nueva. Ha pasado de ser un hombre normal a ser un hombre biónico con una cadera de titanio de lo más futurista (ver foto).

Feliz estreno, brother, que la disfutes con salud. Y no le des muy mala vida, tú ya me entiendes...

 

Apocalipse Now

Apocalipse Now

El mundo se acaba, eso es algo inevitable, pero el problema es que se acaba YA y de ello hay signos visibles e inequívocos. Antiguamente la gente se alarmaba si había un eclipse total o si de pronto empezaban a encontrar moscas grandes como puños (algo digno de alarma, desde luego), pero como atestigua el hecho de que estamos aquí, esos no eran los verdaderos símbolos. Los verdaderos símbolos está aquí y ahora y una mera conversación entre amigas lo pone de manifiesto.

El mundo se acaba, señores, y uno diría "maricón el último, a f... que son dos días", pero no, resulta que no, por falta de voluntad, de decisión o de mera capacidad de nuestros queridos compañeros los descendientes de Adán (si levantara la cabeza ese pobre calzonazos comemanzanas). En fin, y ustedes se preguntarán: ¿y cuáles son esos símbolos que anuncian el fin de los tiempos? Pues ese, ni más ni menos. Que en el mundo de la mujer liberada y decidida, resulta que el hombre tiene miedo y, como no le gustan las reglas del juego, pues no juega.

Que me perdonen los hombres, no tengo nada en contra de ellos, pero es que esto no puede traer nada bueno. Espabilen, caballeros, que a estas alturas de la partida no puede uno saltar con un simple "es mi scattergories y me lo llevo". Hablen...y sobre todo escuchen. Ah y no tengan miedo, porque probablemente lo último que está pensando la mujer que tienen delante es en casarse con ustedes y, si es así, presten atención, no sea la última oportunidad que se les presente.

Sólo hay una cosa peor que todo esto y es que no se trate de una fase pasajera fruto del cambio de los tiempos y de los roles. Me da miedo sólo pensarlo. El verdadero terror es el descubrimiento de que el hombre de verdad era así...y esta verdad, para nuestra desgracia, nos ha tocado descubrirla a nosotras, pobres Evas del siglo XXI.

 

 

Disculpa

Disculpa

Hola a todos:

Este es un post de disculpa para todos los que de vez en cuando me dedicáis un ratito. "Mujer on constant sorrow" nació como lugar en el que dejar constancia del ajetreo de mi mudanza, pero el ajetreo ha sido al final tanto que ha quedado traducido precisamente en no escribir. A eso se ha unido, claro está, que desde que dejé mi habitación del Colegio Español no tengo internet y eso dificulta las cosas.

Mientras se materializa la conexión a internet de mi apartamento intentaré escribir lo más a menudo que pueda y desde donde pueda (prometido).

Un beso y hasta pronto.

Casualidad

Casualidad

Hace meses empecé a recibir e-mails de una tal Carolina Jurao a la que no conozco, al menos personalmente. El primer e-mail que recibí de ella lo borré, el segundo también y, al recibir el tercero, decidí escribirle para decirle que  restaba recibiendo yo los e-mails que ella probablemente enviaba a su amiga Paula. No hubo respuesta y desde entonces sigo puntualmente recibiendo los mensajes donde cuenta sus exámenes, sus amores, sus viajes, etc...Debo reconocerlo: los leo y admito que hasta con cierto interés. 

Por fin el otro día he conocido a Carolina: tiene 22 años, es rubia, argentina (lo de su nacionalidad ya lo había notado) y estudia derecho. ¿Qué cómo la he conocido? En su último e-mail enviaba adjunto su cv con foto y en él un poquito más de su historia. Me pregunto si me seguirá informando de sus movimientos y si un día me dirá que ha acabado la carrera, que tiene novio, que se casa, que se muda, que está embarazada o todo al revés.  

¿Es esto la globalización, es el destino o es pura casualidad? En cualquier caso resulta inquietante...

 

Staple it together and call it bad weather (Jack Johnson)

Staple it together and call it bad weather (Jack Johnson)

Hoy os doy sólo una pequeña recomendación: Jack Johnson.

Cuando el día ha sido un desastre, una canción no lo hará ir a mejor, pero al menos puede tener la virtud de mejorarte el humor. Lo dicho, para los no iniciados: www.jackjohnsonmusic.com.

Una canción tuya bastará para sanarme...

Gracias, Charlie, por ponerme la primera canción de Jack Johnson.  Ahora ya no puedo, ni quiero, desengancharme.

Del cielo y el infierno en el mundo de Ikea

Del cielo y el infierno en el mundo de Ikea

Ikea es como la vida misma. O como la muerte. 

Lo primero es un larguísmo camino de peregrinación hasta la ansiada meta. Un camino que, para las almas perdidas que no tienen coche, es aún si cabe más penoso. Para mí, que no tengo coche (¡con lo que yo he sido!), el camino constó de tranvía, metro y autobús por la estepa helada del extrarradio muniqués, ahí es nada. 

Pero bueno, uno va con ilusión, descansado y con ganas de comerse el mundo, así que el arduo viaje se pasa rápido. Y enseguida te hacen subir...al cielo. Allí está el mundo Ikea en todo su esplendor. Todos los muebles montados en sus ambientes ideales y todos a tu alcance. Es como hacer la carta de los reyes: ves lo que te gusta y te lo apuntas. Así de feliz. Que si la mesa en este color, el mueble de tal otro...vamos, un paseo en el que tú ya te vas haciendo a la idea de lo que será tu casa...algún día no muy lejano. Lo que ocurre es que la cosa no queda ahí.

Después del paseo y de reponer fuerzas en el restaurante Ikea, cuando uno cree que ya en breve se va a casita, pues no, entonces llega el descenso  los infiernos.

Bajar del paraíso Ikea a su correspondiente submundo es como pasar de creer en los reyes a saber que son los padres en 5 segundos y sin tiempo para disfrutar. Bueno, digamos algo más, lo que tardas en atravesar el largo purgatorio del menaje del hogar. Ollas, sartenes, platos, vasos, edredones, lámparas...y uno se plantea llegado a ese punto la duda existencial de en qué momento llegaron a su casa (la de sus padres) todas esas cosas aparentemente insignificantes que siempre estuvieron allí. Pero, como todo en la vida, este peregrinaje también se pasa y llegas a la parte más siniestra de la reina de las casas de muebles.

Porque en el submundo de Ikea no hay camellos que carguen con los regalos que uno se ha apuntado tan algremente en su lista de reyes, a pesar de que una también es una reina, o al menos eso piensa.  Aquí lo que hay son unos carros incomodísimos donde apilar las cajas en las que supuestamente están tus muebles, aunque relamente no te lo acabes de creer. Y piensas incrédulo ¿de verdad que en esta caja tan chunga está mi escritorio?

En esta zona infernal ya no hay ambientes bonitos, ni colores, ni empleados sonrientes de Ikea que hacen las delicias del consumidor. Aquí sólo hay estanterías, números y cajas, muchas cajas. Y, para tu desgracia, una carta de reyes interminable hecha con demasiada ilusión. 

Finalmente, deslomado, sudado y cansado, uno acaba y paga y hace enviar todo al nuevo apartamento y coge el autobús de vuelta y el metro y el tranvía y llega a casa... y piensa feliz que lo ha conseguido y que cual Perséfone se ha librado del yugo infernal de la maléfica Ikea. Pero la sombra del montaje aparece negra en el horizonte... Entonces uno se mete en la cama, y con una elegancia al más puro estilo Escarlata O’Hara, se dice a sí mismo: "mañana será otro día", mientras se duerme pensando en la cantidad de cosas bonitas y útiles y ¡a qué precios! ha comprado en Ikea: la mejor amiga del "homo in mudanza".

Mudanza cibernética

Mudanza cibernética

Pues aquí estoy. Como podéis ver he trasladado las tres entradas que había escrito en el otro blog para tener aquí la crónica completa de mi mudanza. Aquí sí se puede escribir, así que no sed perezosos y dejad caer de vez en cuando algunas líneas.

Ikea

Ya lo dice mi amigo José Luis: "no te negañes, no es una casa, es una cárcel". Y tiene razón...

Hoy, queridos amigos, he ido a Ikea y creo que no podré volver en mucho tiempo. Hoy de verdad que uso este blog en plan sesión terapéutica, porque ha sido muy duro.

No puedo decir más, muero de cansancio...Más noticias en mi próximo post o en el blog de Eva, mi compañera de fatigas: www.evalopepoch.blogia.com.

Voy a ver si me evado y sueño que estoy lejos... en una playa de cálidas dunas de arena blanca y que un mar azul turquesa me espera al final del camino. Aunque probablemente cerraré los ojos y no veré más que cajas, carritos y muebles. ¡Bienvenido al maraviloso mundo de Ikea!

Burocracia

Burocracia

Lo mío no ha sido normal, ya lo sé. Pasar de casa de papá y mamá a la burbuja protectora del Colegio Español no es independizarse. Bueno, un poco sí, pero desde luego no te haces a la idea de la cantidad de cosas que hay que tener en cuenta cuando uno se lanza a la "vida adulta": compañía eléctrica, seguro de responsabilidad civil, calefacción, teléfono, etc... y todo con su "espere un momento, por favor", "no, eso no es aquí, espere que le paso" y demás lindezas de la retórica burocrática para uso y disfrute del pobre ciudadano indefenso. Y encima en alemán.

Lo que me llama la atención es que la supuesta fría burocracia se preocupa del ciudadano, pero tal vez demasiado precisamente donde no interesa. Hoy he sentido dos veces nada menos que se estaban metiendo en mi vida, y las dos mientras me hacían el dichoso seguro de responsabilidad civil. Mi Beraterin me ha preguntado primero qué tipos de seguro tenía yo en España y aquí en Alemania antes de decidirme a hacerme éste con ellos: primera sacada de colores al contestarle que con mis 27 añitos he pasado del nido familiar al Colegio Español. La segunda ha sido al preguntarme ¡si tenía novio! Y todo, porque si tenía algo con alguien que podía volverse serio, no dejara de avisar para ahorrarnos una parte del seguro por no sé qué regla de tres (como no me interesaba he desconectado el chip).

En fin... la ciudad se preocupa por nosotros. Y luego dicen que la burocracia es fría.

 

El apartamento

Aquí comienza la historia de una mujer y su nuevo apartamento. Si queréis, os invito a compartir las vicisitudes del abandono del nido, la mudanza y todo ese largo etcétera de cosas que me quedan por hacer. ¡Puede ser divertido! Y sobre todo...terapéutico (al menos para mí).