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Mujer on constant sorrow

Vacaciones

Os he tenido unos días abandonados (de nuevo), pero es que entre el cumple, visitas y el mundial estoy que no estoy en casa. Y me voy de nuevo...

En esta ocasión me espera Sicilia, una isla con la que al principio tuve una relación de amor-odio, pero que ha terminado definitivamente por conquistarme. De hecho es el tercer verano que voy y siempre llevo planes de cosas nuevas que quiero ver o hacer.

A mi vuelta os contaré. Me llevo el blog tradicional de toda la vida: el cuaderno de viajes y de ahí algo sacaré para el blog cibernético.

Good Morning Sunshine

Good Morning Sunshine

Un día cualquiera. Te levantas y hace sol. Desayunas en el balcón y te dispones simplemente a no hacer nada, al menos por obligación.

Como mañana es mi cumple y mi mami está de visita, me he cogido dos días libres para recargar pilas y prepararme psicológicamente para cumplir 28 añitos, como 28 soles :)

Que paséis un buen día.

Furia Española (III y última)

Furia Española (III y última)

No pudo ser... Efectivamente he visto muchos hombres felices hoy, sólo que no eran españoles :(

Una vez más: trauma nacional con una falta mal pitada y a casa. Lo mejor, como siempre, el amientazo. Una pena que no hayamos podido disfrutar de una victoria... Tal vez nos hubiese hecho falta un poco más de furia en el campo, porque en la grada ya había de sobra.

Al menos ya me puedo ir de vacaciones tranquila, ya que la final me pillará en las playas de Sicilia. Para entonces estaré tostándome a orillas del mar Mediterraneo y no creo que me acuerde ya mcho de esta derrota.

¡Allez Brasil! Buenas noches.

Felicidad ¿masculina?

Felicidad ¿masculina?

                                                                        Maitena (Mujeres Superadas)

 

Después del partido contra Francia espero ver a muchos hombres felices...

 

 

Luna, lunera, cascabelera.

Luna, lunera, cascabelera.

La luna es un trozo de mármol roto por las pedradas de los insomnes cabreados. Yo hace ya tiempo que superé mi etapa de insomnio, pero aún a veces me quedo absorta mirándola en la paz de la noche justo antes de meterme en la cama y dormir, por fin.

"Morir...quedar dormidos...

Dormir...tal vez soñar!"

Soliloquio de Hamlet, W. Shakespeare.

Chita, 8.4.1990-24.6.2006

Chita, 8.4.1990-24.6.2006

"(...) Tu n'es encore pour moi qu'un petit garçon tout semblable à cent mille petits garçons. Et je n'ai pas besoin de toi. Et tu n'as pas besoin de moi non plus. Je ne suis pour toi qu'un renard semblable à cent mille renards. Mais, si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde...".

Le Petit Prince, Capítulo XXI

Con lágrimas en los ojos, hasta siempre, Chita.  Hasta nuestro próximo paseo... descansa en paz.

Furia Española (II)

Se ha sufrido y bien...

Os he tenido unos días abandonados sin avisar durante mi periplo romano (el día antes de irme tuve problemas de conexión), pero hoy estaba puntual de vuelta en Munich para ver el partido. En realidad estaba un poco desiludionada porque no habíamos podido conseguir entradas para el estadio. Allí me hubiera gustado estar junto a medio Colegio Español, pero me decidí tarde y no pudo ser. Pero bueno, la verdad es que en Olympia lo hemos pasado muy bien. Se ha sufrido, pero la recompensa ha sido grande y luego nos ha caído la gran tromba para celebrar la goleada.

Muy mal las chicas del Cole...La facción masculina en Stuttgart y vosotras en casa... Menos mal que me he traído a mi prima Patri de Roma de refuerzo. El viernes os quiero ahí, eh?

Hala, me voy a dormir que mañana hay que currar.

Buenas noches.

Furia Española

Furia Española

Mañana juega España e iremos a Olympia a verlo en las pantallas gigantes, camisetas a punto y banderas en mano, dispuestos a gritar y a chillar lo que haga falta. Mira que a mí el fútbol  ni me va ni me viene, pero esto de que el mundial sea en casa tiene su gracia. Ahora sólo falta que España gane y no tengamos que volver, camisetas puestas y banderas en mano, cabizbajos y maldiciendo a nuestra selección. Mañana hay que ganar, sobre todo porque el jueves es fiesta y se puede celebrar todo lo que se quiera.

Sólo nos faltará Manolo el del bombo, pero bueno, tenemos a Pablito, que nos sirve igual y le tenemos más cariño.

Ya os contaré.

El apartamento (II)

Este blog nació mientras se desarrollaba mi mudanza del Colegio Español de Munich a mi apartamento en Neuhausen. Quería que fuese un lugar donde descargar las tensiones que se me iban acumulando entre cajas, muebles y ese largo etcétera de cosas que implica cambiar de residencia. Pero la verdad es que desde que estoy instalada no he vuelto hablar del tema y, sobre todo, no os he presentado mi querido apartamento.

"No te equivoques, no es una casa, es una cárcel", sabia frase de mi amigo José Luis, que dejó el Colegio antes que yo y sabe de lo que habla (¡no sabes la de veces que se me viene a la cabeza esta frase!, José Luis). Efectivamente muchas veces la he sentido así, sobre todo al principio, cuando aún estaba todo por hacer y todavía algunas veces, cuando lo tengo todo patas arriba, cuando entre viaje y viaje no tengo tiempo ni de pasar la aspiradora o cuando decido emprender alguna actividad de bricolaje casero. Pero aunque a veces una se frustra y lo mandaría todo al cuerno, lo cierto es que yo cada día me siento más capaz de solucionar todos los imprevistos que me van surgiendo (que son muchos más de los uno se imagina y, como su nombre indica, siempre vienen sin avisar y además en el peor momento) o, si no de solucionarlos, al menos me enfrento a ellos con más tranquilidad.

Aún me quedan cosas por organizar (con una casa no se acaba nunca) y no puedo negar que en ocasiones echo de menos el bullicio del Colegio, pero creo que puedo decir que he encontrado mi rinconcito y que aquí me siento en casa. Sois todos bienvenidos.

P.D.: Por cierto, para los que estuvieran sufriendo con el tema de mis cables, el experimento ha funcionado. Ahora soy una mujer más feliz y preparada para la vida moderna :)

Arriba y abajo

Arriba y abajo

Odio cuando me pongo ciclotímica, a pesar de que sé que trata sólo de eso: un ciclo. Sé que la curva volverá a ir hacia arriba. Sé que volveré a contemplar el ciego paisaje desde arriba y a sentirme otra vez libre por un instante, antes de que la piedra vuelva a caer ladera a bajo. Y, sin embargo, vivir, ser feliz, sentir, amar, conocer, dar, recibir, compartir... ¿no es todo un reto? Es el verdadero reto que nos propone la vida.

Ponga un cable en su vida ( o dos)

Ponga un cable en su vida ( o dos)

En verdad soy una mujer on constant sorrow...

Vale sólo a veces, pero es que la vida moderna me abruma. Hoy he tenido una experiencia reveladora: el maravilloso mundo del cable. Y es que no se trata "sólo de enchufar". Hoy en día tenemos tanto aparato en casa que habría que hacer un máster para saber dónde va cada uno.

Al mudarme a mi nuevo piso pasé con nota las pruebas de la conexión a internet inalámbrica y la conexión del teléfono (todo ello con su router, su spliter y la madre que los parió). El caso es que en su día los conecté y funcionan, pero no me pidáis que los desenchufe sin hacerme un croquis primero, porque puede que no sepa devolverlos a su lugar... En fin, que lo que parecía más difícil lo solucioné, como en su día solucioné también el paso de la tele analógica a la señal digital (descodificador, euroconector y antena incluídos). Todo iba bien en mi vida hasta que decidí que era mucho trabajo tener que cambiar el euroconector del descodificador al DVD cada vez que quería ver un peli y, como a la heroína de un mito clásico, se me ha impuesto la tortura de adentrarme en el temible laberinto del cable como castigo por querer saber demasiado. Ya decían los antiguos que la curiosidad no podía traer nada bueno... Además, una vez que la idea del riesgo cruza tu mente, ya no puedes volver a dormir tranquilo hasta que lo asumes. Y eso es lo que a mí me ha ocurrido con mi tele, mi DVD, mi descodificador y mis cables.

Ya llevaba la idea algún tiempo rondándome la cabeza y ya había hecho mis pruebas con un cable que me compré en España, pero hasta ahora no había tenido éxito. Así que hoy me he armado de valor y he decidido adentrarme en el susodicho laberinto. He intentado, en primer lugar, encontrar yo sola lo que necesitaba, pero ha sido en vano. Entonces he decidido, tímidamente, explicar a un dependiente del Conrad (cadena alemana de tiendas de electrónica en general) lo que necesitaba y, al ver que el chico respondía a la estrategia de "rescate de la damisela en apuros", le he exprimido a conciencia sobre todas aquéllas cuestiones que me atribulaban. Finalmente he acabado delante de la caja, feliz, convencida de la compra de no sé cuantos aparejos, con un poco más de conocimiento sobre cables y conexiones y con la promesa de que lo que no necesite lo puedo devolver.¿Alguien da más? Y seguro que el dependiente también se siente más feliz después de haberme ayudado... Si es que ya me lo dijo el brujo Lester: "es que tú sufres de lo buena que eres".

Ahora que ya tengo todo el material, sólo me queda ponerme manos a la obra, en plan Bruja Avería, a conectar toda la ensalada de cables que he comprado. Si en varios días no escribo en el blog, será probablemente porque me he ahorcado con el euroconector, o con ese diabólico cable triple de colores, que seguro que duele más.

En cualquier caso, si alguien quiere sentirse mejor como el dependiente de la tienda, puede acudir al rescate de la damisela en apuros...

Cerrado por trabajo

Cerrado por trabajo

Os abandono por algunos días. El trabajo, que no las vacaciones como piensan algunos, me lleva durante unos días a la Costa Brava. Así que me despido hasta mi vuelta (prometí no abandonar el blog más por mucho tiempo y amenazo con cumplirlo).

Sin embargo, no me resisto a haceros la siguiente recomendación: si tenéis oportunidad, escuchad la versión que Jack Johnson hace con su amigo Ben Harper de la cación "High Tide or Low Tide", que originalmente es de Bob Marley. La he descubierto hoy haciendo un poco el tonto por el e-mule y es preciosa.

Ya me diréis si os gusta.

Un beso y hasta pronto.

 

A matter of chance

A matter of chance

La pregunta de un domingo de la tarde, lluvioso y gris, mientras escucho a Amos Lee es ¿qué coño hacía yo un sábado a las 7:00 de la de la mañana en un afterhours en el Kunstpark Ost?. Ya, ya sé que esto del Kunstpark no os dirá mucho a algunos de los que leáis este post. Pero ya os lo digo yo: el Kunstpark Ost es un antiguo parque industrial reconvertido en zona de discotecas, vamos, lo peor de lo peor. Pero el caso es que fuimos allí el viernes depués la fiesta española de la Oly Disco, porque, aparentemente, la noche se había hecho corta. El garito donde estuvimos se llamaba Do Brasil y allí estaba la crem de la crem de Munich, empezando por abajo, claro. Pero, a pesar del ambiente, allí había música y se podía bailar, que era de lo que se trataba. Y tan feliz, hasta que me di cuenta de que me había desaparecido la cartera. ¡Horror! Lo peor no eran las pelas, sino la perpectiva de tener que pasar por la toda la burocracia de renovación de tarjetas y documentación varia, así que, con las defensas bajas por el alcohol y el cansancio, pasó lo que tenía que pasar: empecé a llorar y creo que no paré hasta una hora después. Llorando busqué por el garito, llorando hablé con los porteros y camareras, llorando rebusqué en las basuras de los baños (prefiero no pensar lo que debí de tocar), mientras veía espantada cómo a Pablo lo sacaban del bar cogido por el cuello (estuvo a punto de haber bronca) y llorando hice la denuncia en el furgón de policía que parecía estar allí para la ocasión (¿qué coño hacían allí 7 policías?). En fin, poco a poco, y en gran parte gracias a  Gabi, se me empezó a pasar el berrinche (cómo se queda una después de haber llorado a gusto) y cada vez me salían más risas que lágrimas, hasta que por fin me calmé (tampoco había para tanto, al fin y al cabo) y nos dirigimos a un metro que nos llevase, no a casa, sino a desayunar.

Pero la noche y sus peripecias no había acabado aún, porque pasó lo impensable: una pareja de revisores nos pilló a la mayoría sin billete. ¿Quién se iba a pensar que nos iban a controlar? Estadísticamente es difícil que te roben y te controlen en el metro la misma noche ¿no? Pues bien, nuestra suerte fue desigual: algunos se escabulleron con elegancia (esa elegancia torera española que no me cansaré de ensalzar), otros tenían billete y yo monté tal pollo de indignación que creo que el tío no supo qué hacer conmigo y me dejó en paz. El caso es que el pobre Juanito fue el único al que le cascaron los 40€ de multa y eso que llevaba billete mensual, pero el de mayo... Las cosas así, ya sólo nos quedaba de verdad desayunar. Y allá que nos fuimos al centro en una soleada mañana de sábado, entre ancianitos madrugadores, familias con niños y grupos de japos cámara en ristre,  a buscar un sitio para comer algo e irnos a la cama lo antes posible. El paseo fue, por supuesto, surrealista y el desayuno, igualmete surrealista, al final fue consumado en el Mcdonalds, como no podía ser de otro modo.

Me metí en la cama a las 12 de la mañana, en el fondo contenta, porque, al fin y al cabo, había disfrutado del único rato de sol que hemos tenido en las últimas dos semanas. No hay mal que por bien no venga. 

Es curioso: todo esto pasó en la madrugada de una ciudad que se caracteriza por los contados días en que luce de verdad el sol y por su baja tasa de delicuencia. Como se pregunta el narrador en la genial introducción de la película Magnolia (Paul Thomas Anderson, 1999) "Is it just a matter of chance?"

Hard Times (No one knows better than I)

Hard Times (No one knows better than I)

My mother told me
'Fore she passed away
Said son when I'm gone
Don't forget to pray

'Cause there'll be hard times
Lord those hard times
Who knows better than I?

Well I soon found out
Just what she meant
When I had to pawn my clothes
Just to pay the rent

Talkin' 'bout hard times
Lord those hard times
Who knows better than I?

I had a woman
Who was always around
But when I lost my money
She put me down

Talkin' 'bout hard times
Hard times
Yeah, yeah, who knows better than I?

Lord, one of these days
There'll be no more sorrow
When I pass away

And no more hard times
No more hard times
Yeah, yeah, who knows better than I?

Hoy me quedo con este mítico blues de Ray Charles que hay que escuchar con su música (y, según mi amigo Carlos, a ser posible en la versión de Eric Clapton), para que haga su efecto completo. Prometido queda el post-crónica de la larga noche de ayer. Yo ahora no puedo hacer otra cosa que irme a la cama tarareando "Hard Times" y sonreir recordando la gran frase de Tom Waits que esta noche Carlos ha citado al hilo del relato de mis desventuras: "don't you know there ain't no devil? It's just God when he's drunk". Si es que está borracho, aún tiene su gracia, pero no quiero pensar lo que hará cuando se despierte con la resaca...

Buenas noches.

 

Jack Johnson and friends

Jack Johnson and friends

Hoy inauguro una nueva sección en mi blog: el disco del mes. Y es que he descubierto un lugar donde estoy segura de que voy a encontrar muchas joyas musicales que voy a querer compartir con vosotros. Se trata de de la librería CºLIBRIS: típica librería de barrio, pequeña y encantadora, en la que, además de los simpáticos dueños, te esperan una mesa con una cafetera y servicio de café, cortesía de la casa, por si necesitas un rato para decidir qué libro te compras.

El caso es que hoy venía del trabajo, desafiando este tiempo otoñal que tenemos en Munich a dos semanas de que comience el verano (al menos en algún lugar lejano al sur de los Alpes) y he pasado como cada día por la puerta de Cºlibris, pero esta vez ha llamado mi atención algo especial: en el escaparate estaba el nuevo disco de Jack Johnson "Jack Johnson and Friends. Sin-A-Longs and Lullabies for the film Curious George". Y me he dicho a mí misma que ya era hora de entrar por fin a explorar un poco la librería (adoro las librerías) y de darle a Jack Johnson la oportunidad de alegrarme le día. He comprado el disco, he llegado a casa, mi casa, he encendido velas y me he dispuesto a disfrutar de una agradable tarde, mientras fuera me amenaza la tarde de este 1 de junio muniqués entre otoñal y decididamente inv(f)ernal.

Misión cumplida: una canción tuya bastará para sanarme...

Me reitero para los no iniciados: www.jackjohnsonmusic.com.

I'll be there for you

I'll be there for you

Este es el famosos estribillo de la sintonía de Friends, serie mítica donde las haya de la que yo me despedí finalmente anoche, algo más de dos años después de su final oficial.

10 años ha estado en antena y 10 años he estado luchando por ver la serie en su orden para no fastidiar la historia. Pero no ha sido fácil. La he seguido en diferentes canales y en diferentes países, con saltos adelante y atrás y con la consiguiente pérdida de capítulos y lagunas en la trama.  Per este post no va sobre Friends, sino sobre cómo comencé a ver la serie, que es la historia de mis propios "friends".

Recuerdo que por la época en que empezó la serie yo era una teenager, como le gustaba llamarnos a mí y a mi amigos Álvaro del Toro, el dueño y barman del Bar Centro. Por aquella época nos pasábamos las tardes muertas en el bar con un café, una baraja de cartas y el Fotogramas  o echando un billar o unos dardos si la economía estaba de buenas. Casi no hacía falata ni quedar: sabías seguro que habría alguien del grupo con quien echar un rato. Recuerdo que a Álvaro le fastidiaba un poco que le ocupáramos el mejor sitio del bar (como nos pásabamos la tarde allí no había quien nos lo arrebatara)porque la verdad es que consumíamos poco, pero también recuerdo que fue en una de esas tardes muertas, mientras ojeaba un Fotogramas en la barra, cuando Álvaro nos habló de Friends. De hecho, él veía Friends porque tenía Canal Plus y nosotros, pobres teenagers, tuvimos que esperar a que lo echaran en abierto. Supongo que a Álvaro, dentro de su película particular, porque era muy cinéfilo pero también muy peliculero, le gustaba la idea de que su Bar Centro fuese una especie de Central Perk. Y la verdad es que para nosotros un poco lo era.

Vaya aquí mi tributo a Friends y mi recuerdo entrañable a Álvaro y a su Bar Centro. A la serie, por tantas tardes de amenidad y por sacar el "Freaky-Pack" con todos los capítulos que me ha permitido, por fin, verla completa y llegar al final sin que nadie me lo arruinara. Al Bar Centro, por otras tantas tardes de amenidad, por el café, la música, las charlas de cine, el billar, los dardos, el trivial electrónico... por todo lo que allí he vivido con mis amigos. 

Sonrío al pensar en todo esto. Una mezcla de melancolía, nostalgia y calidez me retrotrae a los tiempos del bar centro, a lo que éramos y pensábamos entonces y a lo que los miembros de ese grupo somos y pensamos ahora.

Dulces sueños

Dulces sueños

And now is when I go to bed and try to sleep my sorrows away...

Buenas noches.

Psicología Masculina

Psicología Masculina

 "Es más fácil aprender mecánica que psicología masculina. A una moto puedes llegar a conocerla a fondo. A un hombre jamás".

Carmen Maura en Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Me quedo con esta reflexión de una peli que esta noche he vuelto a ver después de mucho tiempo. Algunos dirán que es un tópico, pero muchas estarán de acuerdo conmigo. Yo por ahora suscribo la frase y me propongo desde hoy aprender mecánica. Mi bici, mi bolsillo, mi culete y mis nervios me lo agradecerán. La otra opción es simplemente frustrante la mires por donde la mires, así que, manos a la obra.

Un chien dans le Marais o la sonrisa de Mona Lisa.

Un chien dans le Marais o la sonrisa de Mona Lisa.

 

Hay muchos tópicos sobre París. Tantos, que parece imposible que la trillada Cité de la Lumière pueda llegar a sorprenderte más allá de lo que ya se ha escrito en miles de guías, novelas o canciones. Sin embargo, y a pesar de todos los tópicos, París es una ciudad especial. Vayamos paso por paso.

París es una ciudad poética. Efectivamente lo es. O si no, ¿en qué otra ciudad puede uno permitirse el lujo de tener trabajos tan poéticos como ser ascensorista de la Torre Eiffel o ser el guardián de la Gioconda? Y aquí tenemos otro tópico: La Gioconda. La gente dice: bah, la Gioconda  decepciona, es tan pequeña que no dice nada... ¡Falso! ¿Alguien se ha parado de verdad a mirarla? Es un cuadro absolutamente asombroso. Para mí la Gioconda no era en principio más que una asignatura pendiente, algo que, por diversos motivos,no había conseguido ver en mis dos visitas anteriores a París.Y ahora,  con todo el rollo de " El Código Da Vinci", la verdad es que tampoco esperaba nada espectacular. Pues me equivocaba. Allí llegué, a la solemne Gran Galería del Louvre, me abrí paso entre la gente, me coloqué delante del cuadro, que realmente es más pequeño de lo que uno espera (aunque sea absurdo pensar que porque una obra sea famosa ha de ser necesariamente grande) y me quedé mirando a ver si me decía algo. Y lo hizo. Yo ya pensaba que me estaba entrando una paranoia, pero realmente la Gioconda te sonríe y hasta entorna los ojos y se le ilumina la mirada. Nada de anagramas de nombres o dudosos misterios sobre si es un hombre o una mujer. La Mona Lisa es un cuadro magistralmente pintado, con una fuerza y una vida tales, que creo que hemos tenido que inventar todas esos enigmas para explicar la atracción que el pequeño retrato de una señora más bien fea, pintado sobre fondo convencional, ha ejercio sobre la humanidad durante siglos. Y lo sigue haciendo... ¿Qué ustedes han estado delante de la Gioconda y no les ha sonreído? Bueno, siento decirles que han de tachar a la Mona Lisa de su lista y volver a París a visitarla.

Pero amigos, lo más sorprendente, más que los deliciosos crêpes, los jardines y el propio Museo Orsay juntos, lo más sorprendente es la vida cool que un perro puede llegar a llevar en París y más aún si vive en Marais, el antiguo barrio judío. Sólo os iré: www.unchiendanslemarais.com. Sobran las palabras. Yo, que había decidido mudarme pronta y necesariamente a París, he incluido ahora en el plan a mi Chita y a mi Cuqui y las voy a convertir en las perritas más cool de Marais...y, por tanto, de París...es decir, del mundo ¿o acaso lo dudáis? 

¿Veis? Ya me voy imprengnando de la megalomanía y chauvinismo franceses. Ya estoy más cerca de ser una parisina de pro.

¡Dios, que alguien me pare! Vale, puede que me esté volviendo un poco paranoica...pero, os lo aseguro: ¡lo de la Gioconda es verdad! Y a los parisinos, que no a París, que les zurzan con hilo verde... que yo, con esa elegancia que nos caracteriza a los españoles, me salté la kilométrica cola del Museo Orsay y entré, toda glamour y educación, por la puerta de pases especiales, dando las gracias al guardia de seguridad y sin esperar más de 5 minutos de cola. ¡Ay, la bendita picaresca! Gran aportación de la cultura española a la historia de la humanidad...

Amigos lejanos (On the road...to perdition)

Amigos lejanos (On the road...to perdition)

Desde el momento en que uno se pone ruta decidido a ver mundo ha entrado en su particular camino a la perdición. Sí, uno se convierte en carne de la "amistad lejana" (concepto creado por mi amiga Eva en su blog) y casi sin darse cuenta de ello pasa a tener amigos en medio mundo. Yo, que estoy en ruta constante desde hace varios años, sufro este mal: un día hablo por teléfono con mi amiga Sara, con la que compartí un año de universidad en Estados Unidos y que ahora vive en Düsseldorf; otro día como en París con mi amigo Arnaud, al que conocí en Málaga durante su Eramus y al que fui a visitar a La Rochelle; y al siguiente estoy planeando un viaje a Phoenix para ver a mi amiga Marialaura, con la que he compartido tanto y que ahora está tan lejos... Y qué decir de los amigos de siempre, cuya amistad nació para ser cotidiana y que se convirtió en lejana porque yo un buen día me fui a ver qué había por ahí fuera, me lié y me quedé para seguir indagando, o de los que han compartido conmigo la vida del Colegio Español de Munich y yan han vuelto a sus casas, porque sus tesis, sus cursos de alemán o sus proyectos de fin de carrera un buen día se acabaron (siempre se acaban).

Lo malo de todo esto es que es adictivo. Viajar cansa físicamente, pero alimenta el alma de una manera que es difícil de igualar. A veces me da por pensar en la cantidad de buenos amigos que tengo repartidos y me pregunto qué pasaría si los tuviera a todos aquí a 10 ó 20 minutos de mi casa. Pues muy fácil: no seríamos nosotros ni nuestra amistad sería la que es.

En mi particular camino a la perdición echo de menos a todos aquellos amigos lejanos con los que compartido mi tiempo y mi experiencia. Aunque no es posible mantener el contacto con todos, de todos me acuerdo y los llevo en mi corazón como prueba de que aquel deseo ferviente de salir y ver mundo realmente merecía la pena.

Nota: Doy fe de que esta exaltación de la amistad se ha hecho en estado de plena lucidez y sobriedad.

Nota 2: ¡Viva el messenger! Qué haría yo sin ti...