Mujer on constant sorrow

Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.

02/01/2007

(Des)propósito de año nuevo

No creo en los propósitos de año nuevo, pero este año estoy que lo tiro y me voy a animar a formular mi particular (des)propósito para el 2007: quiero aprender a contar hasta 10 antes de hablar ¿Seré capaz?

02/01/2007 20:27. Autor: Sorrow. ;?> Hay 9 comentarios.

04/01/2007

Se busca

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Múnich sigue exactamente donde la dejé. La he encontrado algo más fría y desapacible, como una amante despechada, pero básicamente igual, ya que no ha tenido a bien recibirme con la bella alfombra blanca de nieve recién caída que yo esperaba. 

Esta ciudad es hemosa, lo he dicho muchas veces, pero últimamente me maltrata más de la cuenta y se me hace difícil amarla como es debido. Creo que sabe que le estoy siendo infiel y que me ronda la idea de abandonarla por unos brazos más cálidos, aunque menos elegantes.

Lo cierto es que no me la quito de la cabeza. De hecho, creo que mi corazón no ha viajado de vuelta conmigo y se ha quedado colgado del último atardecer que vimos juntos. Os dejo la foto. 

Se busca...

04/01/2007 00:39. Autor: Sorrow. ;?> Hay 1 comentario.

05/01/2007

Pero ¿quién vive? II

Cuando uno se toma la vida demasiado en serio corre el peligro de aburrirse mortalmente, tanto, que la muerte sería lo más entretenido que podría pasarle. Por eso los aburridos hablan tanto de ella y no hacen sino aburrirnos a todos con su aburrimiento.

05/01/2007 23:29. Autor: Sorrow. ;?> Hay 5 comentarios.

10/01/2007

"Por el mar corre la liebre…

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…por el  monte la sardina, tralará…"

Eso dice la canción y además dice que son mentiras. Sin embargo, estos días sí que ha habido una sardina corriendo por el monte, bueno, en este caso, una boquerona por el Tirol, que no es lo mismo, pero casi. La visita de mis hermanos me ha llevado a esquiar a Fieberbrunn im Tirol, una pequeña estación en los Alpes austríacos, cuyos paisajes me han dejado totalmente hipnotizada.  

Montañas azules, bruma de gasa, nieve mullida y ejércitos de coníferas centenarias; una cabaña perdida con su hilito de vida saliendo por la chimenea y la esperanza de encontrarme con algún duende o alguna bruja malvada al doblar la siguiente curva del camino, tal es la magia del paisaje.

 

Esta imagen me la apunté en mi Moleskine durante uno de los ascensos en teleférico. Os la dejo aquí junto a una foto que espero os transmita la paz que yo sentí ante este paisaje solitario, lleno de evocaciones y de silenciosa armonía.

10/01/2007 19:01. Autor: Sorrow. ;?> Hay 8 comentarios.

13/01/2007

Se busca II

Buscar ¿es ya encontrar parte de lo buscado?

13/01/2007 14:13. Autor: Sorrow. ;?> Hay 7 comentarios.

18/01/2007

Haiku vs. Sudoku

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Creo que soy la única persona que conozco que nunca ha hecho un sudoku. No es que me enorgullezca de ello, pero es la pura verdad y ante la ola de sudokus que invade nuestras vidas, lo cierto es que empiezo a preocuparme. ¿Seré un bicho raro?

Yo, si hay que subirse al carro japonés, prefiero mil veces el haiku, que es un pasatiempo de lo más entretenido y, puestos a mantener la mente despierta, me parece un ejercicio mucho más sano. Una vez que uno ha leído unos cuantos haikus se le mete la estructura en la cabeza y ya no hay quien pare. Es un vicio. La pena, al menos para mí, es que muchos se me pierden de camino al trabajo, en el metro o en la cola del supermercado. A veces la vena-haiku me asalta en casa y escribo muchos de un tirón, casi automáticamente, como una sucesión de imágenes o de flashes. Eso me encanta. Luego los guardo y no los leo hasta un tiempo después, cuando ya se me ha olvidado lo que escribí y casi los puedo leer como algo ajeno. Entonces decido los que de verdad me evocan algo y los que, bueno, ahí se quedan porque da pena borrarlos y, porque, al fin y al cabo, nunca se sabe si lo que hoy no te dice nada en el futuro te lo dirá.

Hablaba el otro día de este tema con  mi hermano el físico en ciernes y creo que me dio la clave: hay una solución para cada sudoku y mil posibilidades con que rellenar la estructura de un haiku.  En un sudoku sabes lo que buscas, otra cosa es que lo encuentres. Con el haiku, en cambio, ahí estás tú con tus versos frente al mundo. Ya te las apañarás. Si lo miras bien, en el fondo no es más que cuestión de psicología ¿qué eres tú: tipo haiku o tipo sudoku?

Lo mejor de los dos, en realidad, es que no tienen ninguna importancia. O tal vez la encierran toda. En su sencillez radica su belleza.

Yo os dejo aquí uno. Un haiku, claro está. Iré dejando más, pero sin abusar.

Sólo tus ojos

Saben ver mi cordura

O mi locura 

 

18/01/2007 00:28. Autor: Sorrow. ;?> Hay 5 comentarios.

19/01/2007

Mi Munich

Hace tiempo que me ronda la cabeza la idea de dedicarle un pequeño homenaje a la ciudad que me soporta desde hace 3 años. En este tiempo he tenido la oportunidad de conocerla bastante bien y hoy por fin me he decidido a materializar ese homenaje en forma de blog:

http://munich.blogia.com 

Puesto que la constancia es una vitud que poseo en medida variable, no puedo prometer nada, pero me gustaría que fuese una guía sentimental puesta al servicio de quien quiera perderse por sus rincones.

Sois todos binvenidos.

19/01/2007 23:15. Autor: Sorrow. ;?> No hay comentarios. Comentar.

20/01/2007

"El coño soy yo"

20070120181538-origine-du-monde.jpg

Dicen que eso fue lo que dijo Gustave Courbet una vez que se le preguntó sobre la identidad de la modelo a la que había retratado en tan comprometedora postura.

Adoro este cuadro que descubrí un día paseando por una de las salas laterales de la planta baja del Museo Orsay de París. Me fascina su historia errante, pasando de mano en mano, escondido incluso bajo otros lienzos, atrayendo y avergonzando por igual a artistas, marchantes y compradores a través del siglo XX. 

Y sin embargo, nada más natural que lo que representa. ¿O tal vez no? El título por el que se le conoce le fue dado mucho después de haber sido pintado, en un intento, creo yo,  por condicionar la idea que debía desprenderse de la imagen. Lo llamaron “L’Origine du Monde”  (El origen del mundo) y consiguieron con ello que sensualidad y procreación quedaran bien selladas en la mente del observador. Pero el cuadro es mucho más. Cuando lo miro procuro olvidarme del título y dejarme llevar por la imagen. ¿Es un cuerpo que llama? ¿Es el deseo? ¿O es un cuerpo que descansa tras la batalla? En cualquier caso es una imagen bellísima, llena de delicado erotismo y de feminidad. Es un cuerpo que desea y se hace desear; es una invitación expresada con una desconcertante naturalidad cargada de matices. Así lo interpreto yo. 

Mirar el cuadro y pensar en su historia me suele llevar a reírme de nuestra pretendidamente desinhibida sociedad occidental del siglo XXI. Hoy en día el cuadro se expone en uno de los museos más importantes del mundo, pero no debemos engañarnos ni pensar que estamos a años luz de los coetáneos de Courbet, al menos como sociedad. Sabemos ser explícitos o más bien hemos aceptado que el sexo y el erotismo pueden ser explícitos, pero poco más. Y si no, que mire cada uno en su dormitorio y haga examen de conciencia.

20/01/2007 18:15. Autor: Sorrow. ;?> Hay 29 comentarios.

23/01/2007

Tiempo de nieves

20070123201409-bicinieve.jpg

Hoy Munich se ha convertido por fin en la neverita que todos esperamos que sea en esta época del año y que una primavera demasiado madrugadora nos estaba escamoteando perversamente.

 

La nieve ya estaba anunciada. Por eso, cuando ha sonado el despertador esta mañana, muy al contrario de lo que suele ser mi costumbre, he salido de un brinco de la cama al primer toque y he corrido a la ventana a ver si ya estaba todo cubierto de blanco.

 

Y, efectivamente, nevaba… Aún no era esa nieve perfecta (porque la nieve puede ser perfecta), leve y juguetona, que casi se resiste a caer y que parece que ralentiza todo lo que ocurre a su alrededor. Era una nieve acuosa y algo pesada, pero lo importante es que cuajaba y todo empezaba a estar bastante cubierto, de manera que la ciudad sonaba ya distinta, más silenciosa.

 

Entonces me he preparado un café y me lo he tomado de pie junto a la ventana de la cocina, atontada mirando caer los copos de nieve, en un tiempo que se me ha antojado fuera de este mundo, inexistente. Una especie de “huída del tiempo”, como diría Ybris sabiamente. Porque la nieve es como el fuego o el mar: uno puede quedarse horas delante contemplando y nunca será igual. Finalmente he vuelto en mí y me he puesto en marcha: tac, tac, tac… Tiempo mundano y prosaico, marcado para no llegar tarde, aunque, como siempre, he llegado tarde. Pero, ¿tarde para qué? Y, sobre todo, ¿para quién? Sé que estas preguntas tienen respuestas sencillas, pero no me convencen.

 

Después, a la vuelta de la oficina, he querido hacer una foto para ilustrar el post: mi bici antes de retirarse a hibernar en el sótano. Y es que la pobre no está ya para aguantar estos extremos. Lo que no sabe es que pretendo jubilarla y cambiarla por una más joven cuando se vaya la nieve… No sé si seré capaz.

23/01/2007 20:14. Autor: Sorrow. ;?> Hay 17 comentarios.

28/01/2007

Una mentira...

...relativa:

 

Dame tus besos

Que al despertar mañana

Te los devuelvo

Digo relativa, poque te daré besos, pero serán otros. Los míos, para más señas.

Espero que te sirvan.

28/01/2007 18:53. Autor: Sorrow. ;?> Hay 13 comentarios.

30/01/2007

Underwood girls

20070130213150-underwood-204-20wagner.jpg

"Quietas, dormidas están,
las treinta, redondas, blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.

(…)"

 

Underwood girls, Pedro Salinas

 

En mi adolescencia, allá cuando empecé a enfermar de literatura, había un objeto que deseaba con todas mis fuerzas poder poseer algún día: la máquina de escribir Underwood de mi padre. La había comprado de segunda mano en un mercadillo de Sevilla, en su época de estudiante, y desde que puedo recordar ha estado en el cuarto de estar de mi casa.

 

La verdad es que siempre me había llamado la atención, con sus teclado profundo, sus letras redondas, su elegante letrero, su negro apagado, su resplandor de otra época…, pero fueron la edad y las lecturas las que hicieron que, poco a poco, fuesen creciendo en mí tanto el fetichismo como las ganas de escribir “seriamente” (porque escribir había escrito siempre), y para ello la Underwood se me hacía absolutamente necesaria. Tan necesaria como inalcanzable la veía. Y es que mi padre la adoraba.

 

Un día me atreví por fin a plantarle cara a mi padre y a soltarle de carrerilla la lista de argumentos según los cuales yo debía poseer la Underwood. Para mí sorpresa no me dijo que no, como yo esperaba, sino que me desafió, como ha hecho tantas veces:

 

“Es tuya el día que publiques un libro”

 

Y me dejó retada y chafada en mis pretensiones.

 

Todavía la ansío y, de vez en cuando, me entran ganas de decirle que no he publicado un libro pero sí su versión virtual. Me entran ganas de decirle que tengo un blog, que se pase, que le invito. Que lea lo que publico. Pero intuyo que no sería buena idea, aunque con ello puede que me ganara por fin la Underwood de mis amores.

 

No he publicado un libro, pero he aprendido que se puede descubrir el mundo a través de un teclado y, lo que es más importante, que ese mundo lo sostienen las underwood girls que viven en todos los teclados. Sólo hay que despertarlas de su letargo.

30/01/2007 21:31. Autor: Sorrow. ;?> Hay 35 comentarios.




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